Comunica, pero antes planifica (I)

por Lydia Molina

Última actualización: 09 01 2019

La incorporación de la comunicación digital está produciendo cambios en el modelo de comunicación tradicional. La conversación adquiere un gran protagonismo y eso ayuda a que las ONG tengan la oportunidad de convertirse en entidades más flexibles, cercanas e interactivas. Cuando no lo conseguimos los motivos están casi siempre ligados a una falta de planificación. No tenemos claro a quién nos dirigimos ni cómo ha de ser esa comunicación. A veces, intentamos abarcar demasiado por no quedarnos atrás y terminamos abriendo canales que al poco tiempo abandonamos porque no sabemos qué queremos (o podemos) conseguir con ellos.
El plan de comunicación online es por tanto imprescindible en esta nueva etapa y debe estar incluido en el plan general de comunicación de la entidad. Sí o sí. No tenemos que aspirar a elaborar una tesis doctoral, ni un manual del volumen del Quijote. Queremos un instrumento práctico que nos ayude a alcanzar los objetivos de la organización y que se convierta en nuestra hoja de ruta. Teniendo en cuenta, además, que un plan de comunicación es un proceso abierto, sometido a una actualización constante en el que la observación y la investigación deben ser permanentes.

En este post analizamos el primer paso a la hora de diseñar nuestro plan. Lo primero que tenemos que plantearnos es si sabemos de dónde partimos. Los tres ámbitos básicos de los necesitamos tener suficiente información son:

  • La propia organización: manejar toda la información sobre ella. Es decir, misión, visión, valores, estructuras, recursos, etc. Básicamente, conocerla bien.
  • Su entorno: analizar los distintos escenarios que influyen en su actividad. Es decir, enumerar las amenazas, desafíos, fortalezas y oportunidades. Los más comunes en el caso de las entidades sociales son el político (principalmente políticas sociales), sociocultural, económico, tecnológico y el legal/normativo. En este punto también es importante analizar el entorno competitivo, es decir, aquellas organizaciones que persiguen los mismos objetivos que la nuestra. Sobre todo desde la perspectiva de llegar a posibles colaboraciones futuras.
  • Los públicos con los que la entidad interactúa y sobre los que se desea influir, refiriéndonos tanto a otras organizaciones como a personas. ¿Quiénes son y de dónde vienen? ¿Nos siguen a través de uno de más canales? ¿usan nuestros servicios? También queremos saber qué imagen tienen de nosotros.

¿Cómo se consigue todo eso? Tienes muchas herramientas a tu alcance, empezando por la propia organización. Habla con personas que tengan diferentes cargos de la misma (directivos, técnicos, voluntarios, socios…), recaba toda la información sobre su trabajo y la imagen que tienen de la entidad. Puedes realizar encuestas a los públicos, pregúntales que significa para ellos la organización, los valores que la representan y si se sienten reconocidos dentro de la comunicación actual. Abre el buzón de las sugerencias. En el caso de los canales digitales, si es que los tenemos, puedes emplear tanto las analíticas webs y las estadísticas para obtener más información sobre qué buscan y qué esperan de nosotros. Sobre este tema ya hablamos largo y tendido en este post.

Una vez que sabemos dónde comienza el camino, la siguiente pregunta será: ¿dónde queremos llegar? De ahí saldrán nuestros objetivos generales que analizaremos en el próximo post.

Foto: Wikipedia

Lydia Molina

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