¿Hablas o conversas? Cómo usamos las redes sociales

por Virginia Moraleda

Última actualización: 09 09 2010

Recientemente, haciendo el proyecto de investigación para mi tesis doctoral sobre Gestión de la Comunicación en las ONG de Acción Social, he llegado hasta las interesantes teorías de unos señores llamados Grunig y Hunt sobre la comunicación en las organizaciones.

Estos autores vienen a afirmar que en la historia de la comunicación han existido cuatro modelos de gestión desde finales del s.XIX hasta nuestros días:

  1. Modelo de agente de prensa: una persona, normalmente externa a la empresa, trabaja principalmente para conseguir que ésta aparezca en los medios de comunicación.
  2. Modelo de información pública: la empresa explica públicamente sus pensamientos y posturas, su funcionamiento…
  3. Modelo bidireccional asimétrico, que busca “persuadir” al consumidor, basándose en el conocimiento de sus necesidades, características, etc.
  4. Modelo bidireccional simétrico, basado en la búsqueda de un cierto grado de “acuerdo” entre la organización y sus públicos.

Cada uno de los cuatro modelos supone para Gruning una superación del anterior y, por tanto, podríamos considerar el ideal encontrar que las organizaciones se aproximan al cuarto de ellos.

Hoy me he acordado de esto porque un colega me contaba lo siguiente: evaluando con un cliente la posibilidad de abrir un Twitter para su organización, el cliente le dijo “sí, yo creo que necesitamos uno aunque sea para ir poniendo los enlaces a lo que vayamos publicando”. Mi colega se echaba las manos a la cabeza y yo en seguida pensé en el modelo de agente de prensa: la empresa u organización que se dedica a generar contenidos y publicarlos sin más. Posiblemente para este tipo de cliente, las redes sociales sólo han supuesto una nueva oportunidad para conseguir más visitas a su web, que es lo único que le preocupa. Más y más gente visitando sus contenidos.

Seguramente cuando le preguntas a cualquier directivo por lo que quiere conseguir con su comunicación sean pocos los que te digan “conseguir más visitas”. Sin embargo, en la práctica tanto los objetivos como la medición de los resultados se ven reducidos a esto. Probablemente muchos piensen que su ideal es conseguir este “entendimiento mutuo” que persigue el modelo bidireccional asimétrico, pero no saben cómo un canal como Twitter o Facebook pueden ayudarles a ello.

Así que hemos hecho un ejercicio de reflexión tratando de responder a esta pregunta: ¿Cómo pueden las redes sociales ayudarme a conseguir el entendimiento mutuo con mis públicos? Y se nos ha ocurrido que es tan simple en las redes como en la vida misma:

  1. No hables sólo de ti mismo. Incluso las personas que más nos quieren (¿nuestros padres?) acabarían cansándose de oírnos hablar solo de nosotros mismos, de lo que hacemos, de lo que pensamos, de cómo nos sentimos… Pues entonces imagínate un fan o un seguidor.
  2. Escucha. Hay gente por ahí diciendo cosas muy interesantes (aunque no seas tú) que te pueden servir en tu trabajo o en tus intereses. No abras tu aplicación de Twitter, digas lo que tengas que decir y te marches.
  3. Reconoce el mérito de los demás. Los demás también quieren que se les escuche, que se les reconozca y halague (por ejemplo, felicitándolos directamente o simplemente compartiendo sus contenidos).
  4. No te cierres en tu grupo. Busca gente nueva, cosas nuevas, estimulantes, como parte de la rutina. Siguiendo las pistas del amigo del amigo que conoce a… Es decir, mediante un contenido retuiteado o compartido, puedes llegar a alguien que tiene algo nuevo que aportarte.
  5. Sé constante. Las redes, como la vida también, necesitan que las cuides, que estés ahí. No todo el día si no puedes, claro, pero sí de manera más o menos constante. O se olvidarán de ti. O ni siquiera llegarán a conocerte.
  6. Y, por supuesto, sé abierto y educado.

 ¿nos entendemos?

La imagen ha sido tomada de Wikimedia Commons y su autor es Michael Johnson

Virginia Moraleda
Directora de orquesta

4 Comentarios

  1. Fritz dice:

    Creo que el principal problema al que se enfrentan hoy día las redes sociales es la brecha que se abre entre las élites tecnológicas y el resto de mortales, sin un aumento de la credibilidad de las informaciones, más bien al contrario. Los bulos se propagan a la misma velocidad que las falacias. Muchas veces, es difícil contrastar la información, dada la multiplicidad de fuentes, lo que repercute en la calidad. Asimismo, creo que, de manera apenas perceptible pero cada vez más real, se está caminando hacia un elitismo personalista, donde una serie de autoproclamados o erigidos gurús, hablan y ‘no conversan’ en las redes. Espacios abiertos donde algunas personas dan pautas de actitud y pensamientos y las demás escuchan ¿Supone esto una vuelta a la unidireccionalidad o es consecuencial lógica del crecimiento y madurez de las redes sociales? ¿Los pioneros del 2.0 están implantando subrepticiamente técnicas propias de la clásica teoría de la comunicación? La interacción requiere un compromiso mutuo entre las personas que compartimos las nuevas esferas de participación e información. Si vamos a comunicar, comprometámonos a hacerlo con rigor, credibilidad y, sobre todo, con los oidos abiertos a escuchar.

  2. Virginia dice:

    Es otra manera interesante de verlo: a gran escala. Unos pocos hablan y otros pocos repetimos lo que estos están diciendo, mientras muchos quedan fuera y los temas son siempre los mismos. Aunque nosotros hablábamos a pequeña escala, de una ONG con otras ONGs, o de una empresa con sus clientes reales o potenciales.

  3. Paola dice:

    Gracias por el artículo! Intentaremos compartir y seguir vuestros consejos!

  4. YouTubers dice:

    Buenas tardes, yo opino que en vez de hablar lo que hacemos es criticar, chismear y ver que tiene el otro que no tenga yo y que uno de ello no se tome una foto con los pie para arriba por que tambien lo queremos hacer, es como un copie y pegue, todos hacen lo mismo por alli salio un video bajandose del carro, dejando la puerta abierta y grabando mientras baila etc y ahora hay mas de 1.000 videos con personas grabando lo mismo, que desastre en lo que hemos caido.

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